
En mi oficina se ficha. Se ficha al entrar, se ficha al salir, fichamos cuando vamos a comer y cuando volvemos también. Y a mà lo del fichaje me sienta fatal, porque a veces se me olvida, otras la tarjeta no funciona como debe, y si uno no ficha, tiene que hacer una incidencia.
La incidencia se justifica, la justificación la firma el jefe, y del jefe nos vamos a Recursos Humanos. Recursos Humanos tarda una eternidad en actualizar tus horas en la tarjeta, y al final te tiras casi un mes visualizando un número de horas que no es el que te corresponde realmente sólo porque aquel dÃa saliste distraÃda pensando en el paseo que te ibas a dar de vuelta a casa o en que tenÃas que llamar al dentista.
La ficha es arcaica, desde mi punto de vista denota desconfianza, control, antihumanidad, y pérdida de nuestro tiempo. Nadie mejor que un jefe para controlar si estás en la oficina, para decidir si tus retrasos son o no tan importantes, y para pedirle cuentas a quien haga falta.
No sé si alguna tenéis conocimiento de “el dÃa de la secretariaâ€. Yo supe de ello por primera vez el otro dÃa en un artÃculo que lo mencionaba, y desde entonces, me he estado informando, asà que os pondré en antecedentes.
Pensé que nunca aparecerÃa, que nunca formarÃa parte de mi departamento, sencillamente decidà que no existÃa.
Nada mal estarÃa ser funcionario. ¿Quién no se lo ha planteado alguna vez? Yo misma. Cuando terminé la universidad me espantaba el sólo hecho de escuchar a alguien hablar de encerrarse durante años para sacar una de esas plazas…
 






