Archive for Abril, 2009

Mi secretaria

Viernes, Abril 24th, 2009

La secretaria entra en acción. O entraba. He encontrado un programa curioso de finales de los 70 que en México y en otros países de latinoamérica fue una revolución. Una serie de secretarias llamada “mi secretaria”.

Mexicana, de hace como 30 años, unas cuantas secretarias taquígrafas y jefe y jefecillo pelota, ¿qué cabe esperar?  Típicos tópicos y tal vez una panda de tontas… pues no. Se trataba de una serie divertida, en el que ellas llevaban la voz cantante. Eran descaradas, inconformistas, le cantaban las cuarenta al jefwe en cuanto podían y les gustaba hacer poco más que lo que les daba la gana.

Cierto es que hoy por hoy no dejan de ser tópicos, ya que sabemos que nuestro rol ha ido cambiando, y tampoco tenemos que andar lidiando con todas las sandeces que cabrían esperar de un jefe sí lleno de prejuicios aún en el mejor de los sentidos. 

Echad un vistazo a la serie, es divertida. Os paso una presentación, pero os recomiendo que pinchéis en alguno de los trozos de los episodios que nos presenta el youtube. No estaría nada mal que hiciesen una de secretarias a día de hoy.

Estar sin jefe

Miércoles, Abril 22nd, 2009

descanso

Es como en el cole: cuando no está el jefe, ¿quién hace su trabajo igual?

Tal vez es producto de la irresponsabilidad, o de una regresión a la infancia, o complejo de niña mala, pero compruebo cuando esto sucede que no sólo soy yo o las otras secretarias: si no está el jefe todos respiramos más hondo. Hay un rollo diferente, más distendido, otros jefes por debajo del “gran jefe†se confiesan unos a otros por el pasillo que no tienen ganas de hacer nada, y que qué gusto.

No es que el trabajo se quede paralizado, pero es como si fuésemos más quienes somos realmente, y no esa actitud un poco rígida de quien se siente bajo una mirada crítica o en busca de fallos.

S. se sienta sobre una pierna doblada, el cafetito en la sala dura un poquillo más de la cuenta, y A. se atreve a comentar en alto la noticia que acaba de darle su madre por teléfono nada más colgar. J. comenta lo absurdo que ve cierta decisión que se tomó en las altas esferas sobre una compra de material industrial, y hasta los agrónomos se atreven a opinar a cerca de los cultivos ecológicos y reconocer que la manera de hacer las cosas tiene que empezar a cambiar.

Que se vaya de reunión todos los días, pienso yo. Pero la verdad es que un par de horas al día suele ser así, y qué gusto.

De salarios y sueldos

Martes, Abril 21st, 2009

oficina1 

 

 

Reconozco que lo mío no son los números, pero según lo que dice un artículo de Clarín.com (el artículo es de 2007, todo hay que decirlo), una secretaria ejecutiva gana (o ganaba en 2007) más dinero trabajando en banca que en ningún otro sitio.

Por supuesto el dinero no lo es todo, pero siempre es un aliciente, y es interesante comprobar en qué campos estamos mejor remuneradas. El artículo comenta de nuevo la importancia del idioma inglés, que también sube el caché, así como conocimientos en finanzas, y nos hablan de nuevo del aumento de responsabilidades, la el cambio de rol con cada vez más responsabilidades de la secretaria.

De 2007 hasta hoy lo único que haya podido ocurrir es que estas premisas no sólo se cumplan, si no que se han ido incrementando, y una secretaria hoy en día tiene más responsabilidades de las que quizás a algunas nos gustaría tener… lo digo porque no siempre está tan bien remunerado, pero me consta que superamos en sueldo a profesiones que tal vez no imaginaríamos. Y si no, que se lo digan a I., conocida a la que en el estudio de arquitectos donde trabajaba le han ofrecido quedarse a media jornada con reducción de sueldo desproporcionado, 600 euritos por cuatro horas, con su título y su experiencia de cinco años a cuestas. Y es que la crisis no está para bromas.

Vida propia en la oficina

Lunes, Abril 20th, 2009

Una compañera de oficio, pero sobretodo amiga mía, trabaja en una oficina pequeña y parece que el hecho de serlo (pequeña) le reporta un montón de inconvenientes.

Para empezar, no puede llamar por teléfono porque controlan las facturas bastante, y podrían llamarle la atención. Además de eso, trabaja codo con codo con su jefa, quien no le deja vivir tranquila, dándole tareas constantemente y haciendo hincapié en que eso de que algunos se conecten a su correo de Internet en horas de trabajo le parece “tener una buena jetaâ€. Además de esto, mi amiga permanece sentada prácticamente todo el tiempo, el que ella se levante para ir al servicio, a beber agua, o a desayunar supone el peligro de perder llamadas si su jefa está ocupada, así que si quiere desayunar, debe hacerlo frente a la pantalla, y si quiere ir al aseo, no debe demorarse… Luego tiene su hora de comer, puntual al máximo, y una hora de salida que suele alargarse, yo le digo que en ese aspecto debería ser ella quien acabase con esa costumbre que tan poco le agradecen…

Cuando me habla de estas cosas me pregunto por qué sigue ahí, y que tal vez soy una suertuda porque tengo mi tiempo para el café, llamo si lo necesito, chequeo mi Hotmail todos los días sin por eso dejar de hacer mi trabajo, y nadie me vigila de no ser por alguna entrometida que no tiene mucho que aportar. Reconozco que una siempre puede mejorar condiciones, pero estoy contenta con lo que tengo y creo firmemente que el estado de sitio no es bueno para nadie. Especialmente cuando es alguien de confianza, que demuestra interés, y que da tanto de sí misma a su trabajo. Considero que mimar al empleado con beneficios como estos y sin vigilancia enfermiza es un punto más para conservarlo y que no abandone a la primera de turno.

Los mitos I: enamorada del jefe

Sábado, Abril 18th, 2009

coca-light1

Me encantó aquel anuncio de Coca-Cola Light en el que las chicas de la oficina miraban descubrían al otro lado de la ventana aquel impresionante trabajador de la construcción sudado de arriba a abajo bebiéndose el refresco.

Aquel tipo destapó la verdad del asunto, del falso mito del jefe maravilloso del que toda secretaria debería de estar enamorada, al tipo cachas, joven, y con aspecto salvaje cuya profesión –nada que ver con estar sentado en una oficina- tiene parte de responsabilidad en lucirle de esa guisa. ¿Cuántos técnicos reparadores de ordenador, encargados de telefonía, mensajeros, incluso reponedores de la máquina de café habrán podido sorprendernos alguna vez?

Aunque mi querida Bridget Jones volvió a mitificar aquello de que el jefe puede resultar algo tan grandioso como Hugh Grant, yo sigo sin verlo, ni en el mío, ni en de mi colega de oficio, ni en ninguna secretaria que conozco, aunque sí puedo hablar de otros líos de faldas entre compañeros en la oficina.

A las solteras, sólo os invito de nuevo a ver más allá de vuestras narices, y al resto, a hacerlo también, que al igual que las chicas de Coca-Cola, alegrar la vista no hace daño a nadie. ¿No?


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