Por seguir con la vena superficial (ayer una se pone a hablar de tacones y se le van los dedos por las teclas), hacer homenaje a esa fabulosa pelÃcula en la que Melanie Griffith querÃa terminar con varios tópicos de un solo disparo, que ni rubias, ni secretarias, ni siquiera mujeres impresionantes subidas en un par de tacones son tan tontas como las pintan, y que con esas caracterÃsticas, no sólo pueden levantarle el novio a la ejecutiva de turno, si no el puesto y el éxito.
Espero que todas hayáis visto la pelÃcula, Armas de Mujer, en la que unos jóvenes Harrison Ford, Sigourney Weaver y señora de Banderas eran protagonistas de una apasionante trama no sólo divertida, si no con mucha miga. Los ochenta eran el escenario, y podéis imaginaros las hombreras que se traÃan ellas y los pelos cardados…
Os la recomiendo a las que no la hayáis visto, y os aseguro que después de verla, cuando suene la canción de la banda sonora en vuestros oÃdos, una sensación de secretaria ochentena dispuesta a comerse el mundo correrá por vuestras venas, y puede que incluso el mismo Harrison Ford se os cruce en el pasillo…






