Archive for the ‘Yo y mis circunstancias’ Category

El día de la marmota

Martes, Mayo 26th, 2009

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¿Recordáis esa película en la que Bill Murray se despertaba cada día en la misma fecha, y se repetía todo a su alrededor porque se había quedado atrapado en el tiempo?

A veces tengo la sensación de que en la oficina me ocurre algo parecido. Entro por la puerta, ficho, mi jefe llega unos minutos más tarde, intercambio comentarios sin importancia con la compañera de al lado, trabajo en cosas siempre parecidas, fotocopio páginas que parecen las mismas siempre, archivo en carpetas de idénticas cualidades, cojo llamadas telefónicas que siempre preguntan lo mismo, desayunamos siempre pan con tomate, comentamos la situación de los proyectos que no suele variar, etc, etc, etc.

La diferencia la marcan las novedades, los comités, preparar alguna reunión, noticias interesantes ajenas a la oficina que nos cuenta algún compañero. Si no fuera por pequeñeces que me hacen sonreír me vería atrapada en el tiempo, como el protagonista de El día de la marmota. Y si no fuera porque no puedo permitirme ser una snob, acudiría a uno de esos psiquiatras freudianos como si fuese el mismísimo Woody Allen.

La maratón

Lunes, Mayo 18th, 2009

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Sigo llegando tarde. Por más que me organizo por la mañana, por más que le quito minutos al despertador para que suene antes, no consigo llegar a tiempo.

Entro a las nueve y me despierto a las siete menos cuarto, preparo desayunos, visto niños, lavo caras y manos, encuentro tiempo para ir arreglando mi aspecto fantasmagórico entre unas cosas y otras, y siempre me quedan energías para solicitar más colaboración del padre de las criaturas, y pegar un par de voces generales en los últimos segundos… En ocasiones nos toca volver corriendo a por lo que se nos ha olvidado, o a recoger las llaves que alguno se dejó colgadas en la puerta.

En el metro trato e descansar lo más que puedo y leer lo que no me deja el resto del día. Cuando llega mi parada vuelvo a tomar aliento, me preparo estratégicamente en la puerta con mejor acceso a la salida, y la maratón continúa. Ando, acelero, corro, dependiendo de cómo vaya de tiempo, me hago la sueca si adelanto a algún conocido de la oficina que va por mi camino, saco mis tarjetas de acceso y fichaje al edificio sin dejar de correr, y tomo el ascensor por los pelos, lleno de gente. Cuando al fin alcanzo mi asiento, sea invierno o verano, me aso de calor. Me quedo con un ridículo cuerpo sin mangas mientras mis compañeros me miran como si estuviese loca, recolocándose sus foulards al cuello como si quisieran hacer darme cuenta de que me equivoco. Al cabo de media hora puedo decir que disfruto de la “tranquilidad†del trabajo en la silla, toso un poco, y me cubro como debería de haber hecho desde el principio. Me repito a mi misma “esta noche me voy a la cama a las 10, y me levanto a las seis y media…†pero todo sigue igual. Antes de las doce y media, no hay tu tía.

La comida

Lunes, Mayo 11th, 2009

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Comer en la oficina es cansado, aburrido, desesperante. A veces me da tanta pereza que como cualquier cosa, y claro, hace que aborrezca aún más el momento de decidir…

Al principio salíamos a comer a los restaurantes de la zona, eran nuevos para nosotros, tenían buenos menús, no necesariamente baratos, pero aparentemente caseros y bastante completos. Después de una temporada de ese modo, nos hartamos de tanta comida, de la sensación que nos invadía al terminar como de saciedad y sopor infinitos, y dedujimos que aquella “materia primaâ€, principalmente aceites y aderezos, no son nunca como en casa.

Luego nos pasamos al bocadillo. Los comprábamos en estos y otros sitios exclusivos de bocatas, sándwiches, ensaladas envasadas, pastas, etc. Pero eso también cansa, y para colmo con los precios rondando al menú.

Finalmente, hemos optado por la comida casera. Cocinamos en casa, a veces hacemos puestas en común, y otras no. Un día bocata, otro día ensalada de pasta, otro revuelto de atún o trigueros con gambas, y así vamos pasando la semana. ¡Y todo sin microondas! De las tres variedades preferimos la última, pero es taaaan cansado tener que prepararlo en casa… Así que ahora alternamos, y bueno, vamos tirando.

Yo sigo acordándome de la comida de casa de mi madre, y como decía Dorothy de El Mago de Oz: “Se está mejor en casa que en ningún sitioâ€.

Barbie secretaria

Jueves, Mayo 7th, 2009

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No voy a mentir diciendo que no la he buscado, pero sí diré que nos hemos llevado una gran sorpresa.

S., I. y yo hablábamos esta mañana en el café sobre la obsesión que nos rondaba en la niñez en torno a las Barbies. La Rock Star de pelo liso o rizado, la Barbie deportista, y Skipper eran nuestro pasado en común, no ha estado mal recordarlas por los viejos tiempos. Entonces nos hemos preguntado si existiría una Barbie secretaria, o una Barbie jefa, o incluso una Barbie mamá.

No sé si las dos últimas dos existen, pero sí os comunico que la Barbie secretaria existe, pinchad en este Link. No hay manera de conseguir que el link te conduzca a ella directamente, así que deberás bajar el Scroll durante un rato, más o menos hasta la mitad para encontrarla. En el recorrido, encontrarás la más amplia gama de Barbies, incluyendo la diseñadora, la provenzal, la que está en ropa interior blanca o negra… en fin, multitud de situaciones para Barbie, tantas como posibilidades de ser tiene una mujer.

La ficha

Jueves, Abril 30th, 2009

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En mi oficina se ficha. Se ficha al entrar, se ficha al salir, fichamos cuando vamos a comer y cuando volvemos también. Y a mí lo del fichaje me sienta fatal, porque a veces se me olvida, otras la tarjeta no funciona como debe, y si uno no ficha, tiene que hacer una incidencia.

La incidencia se justifica, la justificación la firma el jefe, y del jefe nos vamos a Recursos Humanos. Recursos Humanos tarda una eternidad en actualizar tus horas en la tarjeta, y al final te tiras casi un mes visualizando un número de horas que no es el que te corresponde realmente sólo porque aquel día saliste distraída pensando en el paseo que te ibas a dar de vuelta a casa o en que tenías que llamar al dentista.

La ficha es arcaica, desde mi punto de vista denota desconfianza, control, antihumanidad, y pérdida de nuestro tiempo. Nadie mejor que un jefe para controlar si estás en la oficina, para decidir si tus retrasos son o no tan importantes, y para pedirle cuentas a quien haga falta.


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