Pensé que nunca aparecerÃa, que nunca formarÃa parte de mi departamento, sencillamente decidà que no existÃa.
Pero existe. El Justiciero es un personaje que llega un dÃa, se planta justo en frente de aquellos que velan por el mal funcionamiento del trabajo y del ambiente, y les canta las cuarenta.
No tiene una apariencia fÃsica determinada, en mi caso ha sido hombre, grande y no especialmente atlético, y es pacÃfico y suave, pero piensa con la cabeza y actúa movido por la lógica. No teme las represalias, ni mucho menos a quien no lleva razón. Y sorprendentemente funciona.
Ha tenido el valor de enfrentarse a las fieras con sinceridad y desde lo más profundo de mi corazón de secretaria, le doy las gracias en nombre de todos. La pasividad en forma de cobardÃa es un mal que reconozco se extiende entre todos nosotros, pero el Justiciero ha abierto una nueva puerta. Visualizo cambios…






