
Hay secretari@s que trabajan en equipo, l@s hay que trabajan en la más absoluta soledad, y otr@s que aun trabajando sol@s, se rodean de gente. Yo soy una de ellas. Trabajar con otros profesionales alrededor, especialmente si sus funciones son diferentes a las tuyas es importante, y añadirÃa que muy enriquecedor.
Mientras desarrollas actitudes de empatÃa con unos, los hay que no se dejan seducir por la amabilidad y siguen tan arrogantes o tan cerrados como el primer dÃa que llegaste, pero gracias al otro bando, el de la gente buena, profesional y maravillosa, es fácil superar ese pequeño trauma que es tener que soportarles. La sonrisa diaria es necesaria, y las risas con complicidad imprescindibles.
Imagino que los hay que desgraciadamente tienen un jefe desagradable, caprichoso, desagradecido, pero como ya vimos en el Premio al Directivo Plus del Año, esos perfiles ya no se llevan, y la antipatÃa suele estar repudiada y castigada por la mayorÃa de los mortales.
Un@ tiene que tratar de labrarse un hueco, un lugar neutro en el que lo malo te resbale y el feed-back con lo bueno sea la tónica general. Los polos se neutralizan, y la estabilidad emocional y la armonÃa con los demás es tan importante como el sueldo o las funciones.






