Me han pedido que escriba un artÃculo sobre ésta, nuestra tan honorable y respetable profesión, que a lo largo de la historia se ha ido desarrollando y siempre ha sido tan necesaria. Desde el médico que tenÃa una señorita que tomaba nota de sus citas, hasta el empresario de la fábrica de galletas de su localidad que tenÃa que recibir a los directivos norteamericanos (BIENVENIDO MR. MARSCHALL) para convencerles que sus galletas se podÃan vender en todo el mundo.
¿Quién no conoce, tiene o ha tenido una secretaria? Puede que se haya llamado de muchas maneras: persona de confianza, mano derecha, secretaria, asistente… Pero, todas ellas, han tenido un denominador común: ayudar.
El término ’secretaria’ proviene de ’secreto’ y creo que con esto se define su principal función: “Persona de máxima confianza que asiste o ayuda a otraâ€.
Y yo me pregunto, en estos tiempos tan revueltos, no solo de crisis, sino de stress, aviones, reuniones hoy en Madrid, pasado en Londres y la semana que viene en Nueva York, ¿quién es el majo que no necesita alguien que ponga un poco de orden, estabilidad y sosiego en su vida laboral? Sin olvidar que a veces también necesita ayuda en su vida personal. “Juanita, ¿te importarÃa recoger mis trajes del tinte?, hoy no me da tiempoâ€.
¿Es que todos somos ’superman’ y ya no necesitamos a nadie? Eso es lo que nos cuentan los ejecutivos de hoy en dÃa, que tan pronto escriben un informe, como se reservan un hotel, como se conectan vÃa WebEx, con una reunión en Estambul. Y la mayorÃa de las veces, lo hacen deprisa y sobre todo, ¡lo hacen mal!
Por tanto, señores y señoras ejecutivos del mundo del siglo XXI, recapaciten y acudan de nuevo a ésta, tan digna y necesaria profesión, que les ha sido útil durante todo este tiempo y ocúpense de subir las acciones de su entidad, para que luego les feliciten por los resultados. ¡Y déjennos a nosotras, que ya nos ocuparemos del resto!
Y sobre todo, no lo olviden, ¡pongan una asistente a su vida y mejoren su calidad!

Por Eva GarcÃa Romo
Ex – Asistente de Dirección