¿Alguna vez tu jefe ha perdido los estribos y te ha gritado? Aunque algunos se sorprendan, lamentablemente estas actitudes son más habituales de lo que se imaginan.
Â
Los gritos amenazantes “constituyen una intimidación verbal no fÃsica ni violenta, sino sutil e incluso “educadaâ€, pero psicológicamente efectiva. Cuando un jefe grita, pretende mostrar su poder y autoridad, a la vez que hacer perder al subordinado la confianza y seguridad en sà mismo. Fruto de esta pérdida de control, empiezas a mostrarte temeroso, nervioso y lo reflejas en tu tono de voz, ahogado y tembloroso y en tu rostro, acalorado y de frustración absoluta. Es una situación difÃcil, especialmente para el agredido que se siente indefenso, desnudo, sin energÃa, exhausto, sólo,… pero que, en ningún caso, debes permitirâ€.
“La mejor respuesta a esta forma de intimidación tan poco valiente es actuar justamente de la manera opuesta, es decir, con calma, confianza y con respuestas proporcionadas al tipo de intimidación que practica el intimidador”.
La nota completa fue publicada en la revista del CPS del mes de Diciembre.
Autora:
Amparo Rey
Consultora en Comunicación y Protocolo






