En
muchas ocasiones tendrás que hacer regalos de empresa tanto
a clientes como a proveedores. No
hay duda de que cada empresa y cada actividad son mundos distintos
y requieren un tratamiento diferenciado, pero hay una serie
de normas de carácter general que pueden suponer la diferencia
entre un acierto brillante o un estrepitoso fracaso.
No olvidemos que el regalo de empresa se encuadra directamente
en la imagen que esa empresa da de sí misma frente a las
personas y entidades que se relacionan con ella. |
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Un regalo de empresa no debe ser ni demasiado costoso
ni demasiado banal. Tanto lo uno como lo otro indican
una carencia de tacto y de buen gusto que hemos de evitar
a toda costa.
Hay
que tener muy presente cuándo es el momento de regalar
algo: en una visita a nuestras instalaciones u oficinas,
si viene alguna autoridad, en función de algún acto
conmemorativo especial, etc. En muchas ocasiones, será
el momento el que establecerá las pautas a seguir y
el coste del regalo.
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Siempre ha de tenerse en cuenta el público a quién va dirigido.
Evidentemente
no es lo mismo regalar a un cliente especial y preferente que
a uno que no lo sea, ni a una autoridad que a un colaborador,
o a cliente nacional que a uno internacional. En todos los casos
es importantísimo no ofender a la persona obsequiada, pero en
especial en caso de presentes para personas de otros países
se ha de tener mucho tacto, ya que las costumbres, hábitos,
religión, cultura etc., de los países pueden llegar a ser muy
diferentes, cuando no totalmente opuestas. Hay
que tener cuidado con los deslices que produce el desconocimiento
de algunas tradiciones.
Por
ejemplo, no debes enviar como regalo comida o bebida a un árabe,
en cambio, los japoneses adoran recibir obsequios exquisitos,
como marcas de lujo o auténticos delicatessen gastronómicos.
Aunque parezca
una frivolidad, la presentación del regalo puede tener tanto
o más valor que el propio obsequio en sí. No hay duda de que
una mala presentación produce una impresión nefasta en la persona
que recibe el obsequio, impresión
que no suele borrarse aunque el regalo sea valioso.
El presupuesto
de que se dispone influye sin lugar a dudas de modo determinante
en el tipo de regalo que se puede ofrecer, pero tampoco es verdadera
la creencia de que cuanto más caro es un presente, mejor imagen
vamos a dar. Una buena opción sería que la empresa dispusiera
de un pequeño surtido de obsequios, de distinto valor, para
responder a cada uno de los tipos de obsequiados que pueden
presentarse en un momento dado.
Normalmente
los regalos se entregan directamente en propia mano,
por la persona que desea agasajar a su visita. Si por el contrario
ha de ser enviado, siempre debe incluirse una nota, preferiblemente
escrita a mano por el obsequiante. Y en todo caso, prever tanto
que el regalo llegue en un estado óptimo como el tiempo de envío.
Pocas cosas hay tan desastrosas como que un cliente reciba a
principios de enero el regalo que tu empresa envía por Navidad,
o un mes después de su aniversario al frente de la compañía,
el detalle que tu jefe quiere hacerle llegar como atención personal.
¡¡No digamos si recibe una figura de cristal de bohemia hecha
añicos!!.
En eventos que organices para personas de otros países es muy
apreciado un detalle de bienvenida en la habitación del hotel.
Desde unas flores, si la persona viene con acompañante, hasta
un recuerdo típico del país. A la hora de elegir el obsequio
será muy importante su tamaño y su peso, para que no incomode
al visitante en su viaje de vuelta.
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