El saludo
es una costumbre social que se confirma mediante gestos, miradas
y palabras o cualquier acto con que se muestra atención
a una persona al encontrarla o despedirse de ella. La regla
es la de saludar siempre y a todo el mundo de forma apropiada
y cordial.
Se sobreentiende que si a lo largo de la jornada te encuentras
diez veces con los mismos compañeros de trabajo, os limitaréis
a saludaros en el primer encuentro de la mañana y al
despediros al final del día.
El gesto común de saludo entre dos personas que se encuentran
es estrecharse mutuamente la mano derecha con amabilidad. Ha
de ser un gesto decidido, sin llegar al exceso de vigor masculino.
* No dejes de saludar siempre a tu
jefe apenas llegues al despacho. Si al final del día
se encuentra ocupado con un cliente y decides que no es oportuno
entrar en su despacho, puedes recurrir siempre al teléfono
para decir: "Sr. Martínez, si ya no me necesita
me voy a marchar. Buenas tardes y hasta mañana".
* Cuando llegue
una visita a tu despacho, debes salir de detrás de la
mesa, e ir a su encuentro, indicándole el lugar de asiento.