Tratamientos
en el orden civil
A la hora de realizar un escrito a
una personalidad de la Administración Local, ¿sabes cuál
es el tratamiento correcto que deberá recibir?. A continuación
te detallamos algunos.
Alcaldes de Madrid y Barcelona
Presidentes de las Diputaciones provinciales
de Madrid y Barcelona
Ministros
El tratamiento que deben recibir estas personalidades es Excelencia.
Al iniciar un escrito dirigido a ellos el tratamiento adecuado
que debes colocar en primer lugar es Excelentísimo Señor,
abreviado como Excmo. Sr. y durante el transcurso del
escrito V.E.
Alcaldes de Capitales de Provincia
Secretarios de Ayuntamientos de Madrid
y Barcelona
Presidentes de las Diputaciones Provinciales
Magistrados
Decanos y vice-decanos de las facultades
universitarias
El tratamiento correcto para dirigirse es Ilustrísimo.
Al iniciar el escrito dirigido a ellos el tratamiento adecuado
es Ilustrísimo Señor, abreviado Ilmo. Sr.
y durante el escrito V.I.
Alcaldes de municipios que no sean
capitales de provincia
Jueces de 1ª Instancia
Delegados provinciales de Hacienda,
industria, trabajo y vivienda
Magistrados del Tribunal Supremo
Subsecretarías de departamentos
ministeriales
Directores generales de departamentos
ministeriales
Secretarios del resto de Ayuntamientos
de Capitales de provincia
El tratamiento para dirigirse a ellos es Señoría,
al iniciar un escrito hay que cambiar el tratamiento con Ilmo.
Sr. y durante el escrito V.I.
El Ministro de gobernación podrá conceder el tratamiento
de Ilustrísima a los alcaldes de municipios de más
de 100.000 habitantes que no sean capitales de provincia.
¿Sabías cuál es el tratamiento que deben recibir
las personas de sangre real?
Por ejemplo la realeza debe tratarse de Majestad. También
es correcto tratar de Majestad Real o Majestad Imperial.
Si has de realizar un escrito, el tratamiento correcto que debes
utilizar al iniciarlo es Señor y durante el escrito
es V.M.
¿Qué
tipo de trato deben recibir las personalidades de sangre azul?
Si se trata del heredero de la corona, el trato es de Alteza.
Si se trata a una personalidad eclesiástica de Sangre Real
el trato que recibe es de Vuestra Alteza Reverendísima,
siempre y cuando ocupe un alto cargo dentro de la iglesia.
Ocurre igual que en el caso anterior que, al inicio de una carta
el tratamiento correcto es Señor y durante el escrito
S.A.R.