
Me sumerjo en Internet con la esperanza de encontrar anécdotas curiosas que saquen una sonrisa a las secretarias que nos siguen, pero no es tan fácil. Son pocos los que nos rinden homenaje, y predominan los comentarios poco interesantes y elevados al tópico de siempre.
Y si no echad un vistazo a este post (un poco viejo, de 2007) en el que una simpática persona nos tacha de todo menos de interesantes. Chismosas, sosotas, carrozotas, antipáticas, frías o ineficaces, ¡se deshace en halagos! Por lo que se puede entender en el post, somos algo así como el ogro de la oficina.
Lo malo es que comparto con ella algunas ideas, porque somos secretarias, pero sabemos que no todas las que nos rodean son como nosotras… Sin embargo os lo dedico a todas. Lo cierto es que he encontrado parte de mí en uno de los perfiles, y no está mal mirar el espejo. Meditar sobre cómo somos, cómo trabajamos, cómo nos ven… y cómo nos gustaría ser vistas.










