Archive for the ‘Yo y mis circunstancias’ Category

Mantén el orden en la oficina de una manera sencilla

Viernes, Septiembre 30th, 2011

18126_34_41_d1appsHoy el material de oficina ha evolucionado para que se mantenga el orden en la oficina de manera cómoda, rápida y sencilla. Archivadores, cajas, carpetas o máquinas de etiquetar son algunos de los productos que se nos ofrecen


Lo importante de una buena secretaria no es sólo no dejar escapar ninguna llamada, estar siempre atenta a su jefe o tener mano izquierda con nuestros compañeros. Mantener el orden en la oficina es algo importante, para que la imagen, tanto externa como interna, de nuestro trabajo, sea cómoda, agradable y reconocida por los demás.

Hace años, los grandes archivadores y librerías eran los que cobijaban toda la documentación. Incluso algunas veces, cuando el material se acumulaba, se debían apilar cajas. Esto en la actualidad ha cambiado y existen productos que racionalizan y economizan nuestros recursos.

Desde carpetas, archivadores o cajas más tradicionales, hasta etiquetadoras o scanners de tarjetas como los que ofrece la marca DYMO, son los que podemos encontrar en los catálogos del material de oficina.

Ya no hace falta tener un gran tarjetero y buscar ese contacto de uno en uno. La PnP de DYMO ofrece una solución sencilla para archivar tus contactos o hacer etiquetas de forma rápida y sencilla para los sobres.

Hay soluciones para todo: escanear tarjetas, etiquetar esas grandes cajas de documentos para tener toda la documentación localizada de forma rápida y sencilla…

Además, el tamaño de la empresa no es un problema. Las máquinas de etiquetado se adaptan al tamaño y usabilidad que necesites darle… ¡hay para todos los gustos!

Y un pequeño truco: también las puedes usar en el hogar, para etiquetar botes de cocina, cajas de disfraces, de ropa, de zapatos… Y las hay, incluso, para los niños, para que aprendan desde pequeños a ser ordenados.

Vacaciones

Martes, Julio 7th, 2009

hamaca-verano

Se acercan las vacaciones y no hemos hablado de ello. A veces prepararlas resulta tan estresante que crees que no merece la pena. Primero pedirlas al jefe, que aprueben tus fechas, que tengas que coincidir –o no- con él… nos vuelven locas y aún queda lo peor.

Ponerte de acuerdo con tu chico, con tus amigas, resulta un infierno. Unos quieres al fresco y a ti te gusta el calorcito, que para fresco el que pasas en la oficina a expensas de un aire acondicionado que mata. Y para las madres de familia, ni pensar queremos en preparar ropas, cachivaches, y pensar en la logística y en CÓMO-DEMONIOS-VAMOS – A –LLEVAR-TODO-ESTO-EN-ESTE-MINI-COCHE.

En fin, la vida es así, emocionante, complicada, pero hay que sacarle su jugo a todo. Una vez en el lugar de destino y de vacaciones sólo nos queda pensar “que no se acaben nunca…”

El informe

Martes, Junio 9th, 2009

informe1

El informe, el famoso informe que la secretaria ha de componer, revisar, “adornar” y presentar adecuadamente para que sea luego el propio jefe quien lo muestre ante sus superiores o sus iguales, suele tener nombre y forma diferentes dependiendo del campo en el que una trabaje.

En mi caso El Informe no tiene periodicidad concreta, cuatro días antes salta la alarma, mi jefe recibe la noticia de que tendrá el consabido comité, y entonces, todo el mundo a cubierta.

Esta secretaria pide la colaboración del resto, que tienen que enviar su parte, y claro, la persecución hasta el último momento es todo menos divertida. M se retrasa, A. se confunde con la del mes pasado, y etc, ect Entre tanto el jefe me hace una llamada cada veinte minutos más o menos: “¿están ya?” Yo no digo nombres, pero le digo que no, y se ve que ya no puede esperar más. Cuando al fin los tengo todos, respiro un poco, llega el trabajo de “combinación” y composición del documento, y más tarde, se lo envío al jefe.

Después de revisarlo, me lo envía de vuelta y me dice que lo ponga “bonito” e impecablemente presentable. A sus órdenes. Entonces, se lleva El Informe, como si una no hubiera tenido nada que ver en el asunto. En fin, c’est la vie. Y bueno, es nuestro trabajo. Informes que ni nos van ni nos vienen y papeles bonitos que no volveremos a ver.

La llamada

Sábado, Junio 6th, 2009

telefono

Pensaréis que está loca, pero ayer me llama mi amiga M. y me dice que ha renunciado a su puesto. “No podía ni respirar”, me sorprende. Os cuento esto por un motivo, y es que hasta hace unos meses, M había sido secretaria de una conocida petrolera, hasta que gracias a su valía y su apoyo al departamento de Marketing, la habían ascendido y la habían colocado en este mismo departamento con tareas nuevas e interesantes y un salario envidiable.

Sólo llevaba cinco meses, pero han dido suficientes para que añore su posición anterior, haya perdido unos kilos debido al stress de la oficina, haya llegado tarde a casa en más de una o cien ocasiones, incluso ha trabajado con un portátil fuera del horario de oficina.

“Esto no es para mí”, me dice, “soy demasiado responsable, y querer llevarlo todo al día me tenía consumida”. No se lo han tomado tan mal porque a M la valoran y le han devuelto exactamente al puesto en el que estaba, reubicando a la persona por la que le habían sustituido.

No es lo más corriente, y muchas podrían pensar que a M. se le ha ido la cabeza, pero yo la entiendo. La ventaja de nuestra profesión es que en la mayoría de las ocasiones, nos permite conciliar trabajo y vida privada, y eso muchas lo apreciamos más que el mejor sueldo del mundo.

¿Y el calor?

Jueves, Junio 4th, 2009

iglu

Es indiscutible que el calor ha llegado, pero ¿qué tal os sienta a las que tenéis el aire acondicionado a tope en la oficina y vuestras opciones son caer enfermas o vestiros con atuendo de alta montaña?

Yo no hago más que decirlo a los de mantenimiento: “Holaaa, que me quitéis este aire, por favor”. Cuando los tipos aparecen como que se ríen de mí y me dicen que es que estoy tan parada… y que hace un frío que te cueces. Pero yo con mi gripe a cuestas, y hasta dolor de cuello y de cabeza, “oiga, que está a tope. Que tengo el chorro encima”, pero nada, me ignoran. “Es la secretaria de la tercera planta. Dice que hace frío. ¡Pero no ve que en la calle hace un calor!”

Me doy por vencida. De momento adiós a los modelitos de verano, a las faldas, a las sandalias… el invierno ha llegado otra vez.


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